¿Desde cuándo los hombres se saludan con un beso?
¿Desde cuándo es necesario intercambiar roces faciales y hasta líquidos salivales entre el género másculino?
Porque vaya y pase con los padres, uno no va a andar retirándole la cara al que nos bancó toda la primaria; tampoco vamos a andar esquivando a los hermanos, primos, tíos o a nuestro amigos más cercanos, máxime si tenemos planeado pedirles el coche para salir el sábado por la noche; pero eso de andar acaramelados con el novio de la compañera de trabajo, o apoyándole el cachete al asistente de sistemas que nos vino a arreglar la compu está completamente de más.
Digamos basta a esta mania oscular, que vaya uno a saber de qué pedorro país la habremos importado, tan lejana a nuestros principios de machos pampeanos, viriles insignias que deberían alumbrar nuestro camino, no esta manga de metro sexuales a los cuales le da lo mismo andar picoteando deliciosas doncellas que sudorosos camioneros, con perdón de los camioneros, que no tienen nada que ver, a menos que anden a los besos.
Por otra parte quisieramos dejar bien en claro que esto no se trata de una campaña homofóbica, no es nuestra intención desprestigiar, ni siquiera insinuar un lejano contratiempo, con la comunidad homosexual. Cada uno tiene derecho a elegir a quién se quiere voltear, a quién quiere transar y a quien quiere amar hasta que la muerte los separe. No, no, no, por ahí todo bien, que cada uno haga de su culo un pito, nunca tan bien aplicada la metáfora. La cosa no va por ahí, que si quieren andar a los arrumacos al lado nuestro no es cuestión que nos afecte.
De lo que estamos hablando es del beso fraternal, casi inocente, o sea, el beso pelotudo, ese que está sólo para saludar, el que ha reemplazado al nunca bien ponderado, y cada día más olvidado, apretón de manos.
Rescatemos las tradiciones de nuestros abuelos, que bien que pudieron construir un país a fuerza de apretón de manos y nadie les dijo nada.
Para eso estamos acá, para instaurar nuestro grito de rebeldía masculina: ¡No queremos más besos peludos! Si tenés ganas de dar besitos, poné un aviso en Mercado Libre.
¡Luche y se van! Se van todos los que cuando le presentan al nuevo portero del edificio alarga la cara en busca de un mimo totalmente ajeno y fuera de lugar. Se van todos los que después de compartir una charla ocacional en el taller de la esquina nos atacan con sus barbas de dos días. Se van todos estos nuevos argentinos que tratan de ensalivarnos la vida completamente al pedo.
Únanse a la Campaña en Contra de los Besos Entre Hombres, nunca es tarde para arrepentirse.